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Sobre a4manos
Revista digital a4manos
A4manos es una revista digital de literatura con narrativa contemporánea, escritura y exploración colectiva creada por Editorial Aquitania y Gabriela Guerra. Nace del deseo de reunir voces que piensan el mundo con sensibilidad, sentido crítico y curiosidad. Aquí publicamos textos escritos —literal y simbólicamente— a cuatro manos: artículos, ensayos, crónicas y reflexiones que surgen del diálogo entre disciplinas, perspectivas y formas de habitar la realidad.
Cada sección de A4manos es una invitación a detenerse y mirar de nuevo. Este es un espacio para quienes encuentran en las palabras no solo información, sino también refugio, preguntas y posibilidad de cambio.
Creemos en la escritura como puente, como espejo, como chispa. En A4manos cultivamos una comunidad lectora que valora la profundidad frente a la prisa, la diversidad frente a la homogeneidad y la belleza de pensar en compañía. Bienvenidos.
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He visto los caballos partir Han abandonado mis entrañas de forma mordaz Me he quedado vacía, de tan acostumbrada ya a su galope Inquebrantable retumbar que ha decapitado mi paz … Han regresado por el mar, de entre la espuma azul Y remontado la margen blanca en un trote sudoroso Al frente, va un viajero …
A veces tú, tan cercano Y a veces tan distante Que no puedo rozarte ni con el pétalo No de una rosa, de la imaginación A veces, yo toda de ti… Otras, tan sola, tan sola Como abandonado el mar En el remanso de los intensos crepúsculos Quedo, entonces, despojada de todo Huérfana, miserable Ardiendo …
Fotos: Gabriela Guerra Rey (tomadas de celular) Cada hombre es del tamaño de su jaula… Cada hombre es del tamaño de su jaula. Hoy he empujado los barrotes hasta hacerlos retroceder tanto, que he viajado en el tiempo. He ido a la Roma antigua, entre cuyas piedras, hombres y bestias se destrozaban en enfrentamientos sin …
Foto: Gabriela Guerra El último de los poetas malditos, ese ser de luz y de tinieblas, que lucía con autenticidad todos los rasgos del primero de los calificativos, ha muerto. Paco (Francisco Martínez Negrete), querido, amigo, príncipe entre las mujeres hermosas, poeta del corazón, entrañable, ya no está. Puedo recordar muchos momentos; Paco era de …
…Matar un enano, pero más que eso, ¡descubrir que puedo ver a mi ciudad de siempre desde otra mirada, a pesar de tantos años y tantas cosas! No podía imaginar que correr en La Habana me iba a dejar tan dulces sabores en el paladar, reseco del salitre y las muchas despedidas de los años …
Ya no estaré, nunca más, esperándolo en un bar del centro de París, molesta porque va a llegar tarde. Ya no volveremos a caminar desesperados y sin justificación por las calles nocturnas de un barrio de esas ciudad luz donde nos vimos por última vez. Ya no volverá a poner el taxi a mi cuenta, …
Crónica de un maratón (CDMX, 28/ 08/ 2016) Hace apenas un trienio escribí mi primera crónica de vida en México. La titulé: “A tres años de aterrizar en México, todas las nostalgias…”. Hoy, tres años después, y naturalizada mexicana, tengo muchas cosas nuevas que decir, para mi propia sorpresa. La nostalgia pervive, pero en el tiempo …
Subirme al barco, no volver el rostro, olvidarme de lo que dejo atrás, no pensar más que en el océano infinito y las aventuras que él me guarda, buenas, grandiosas, malas, terribles, desoladoras, escalofriantes…, tal es mi deseo. También es mi opción a la bala o la espada, hacerme al mar y olvidarme por un …
Esta mañana me desperté a las 5 am. Había mirado el reloj a las 2, a las 3 y algo, y luego cerca de las 4:45. Aunque estaba cansada y dormí profundamente, en el sueño llegaban ideas o demonios, porque así les llamó a esa hora, que me hacían dudar del tiempo. Iba a correr …
He esperado veintisiete años por este día. Desde el amanecer oscuro, como si estuviera atardeciendo; desde que el aire violento entró por la ventana y echó abajo las pocas flores del jardín artificial, supe que había llegado. No estoy triste…, algún día todos vamos a morir. Llevo más de dos décadas pensando en esto y …
Desde que llegué a este país supe que nos tocaría un gran terremoto. Vivía con el miedo invisible. Por eso me asustaba cada vez que temblaba lo más mínimo. Pasaron cuarenta años de aquél sismo que se llevó la ciudad y dejó miles de muertos a la orilla, comprimidos por las piedras. Lo sé por …