Sonia, Maite, María y Yolanda. Ascensión al Aneto en el Reto Aneto, para lograr fondos para CRIS contra el cáncer.
LET THEM
Y, sobre todo, Let us
Amanece en Benasque el viernes día 27 de junio de 2025. Volvemos a estar aquí y no puedo dormir porque me ha puesto nerviosa pensar en el madrugón. Y es que algunas somos de mal comer y mal dormir cuando no sale la cuenta del sueño. Y amanezco enfurruñada, pero me repongo más o menos con un revuelto y varios cafés. El enfurruñamiento me dura, pero nos conocemos todas tan bien, que ya fluimos incluso si las hay malhumoradas. Ayer fue un viaje largo, profundo, en el que también dimos rienda suelta a nuestros corazones. Porque así somos. Lloramos, reímos, nos abrazamos, nos soltamos lisuras y nos queremos. Con todas nuestras pedradas. Let them y let us y así, aprendiendo a no juzgar, a escuchar y, en ocasiones, a intentar no aconsejar. Es difícil encontrar almas gemelas después de los cincuenta, pero aún más difícil encontrar auténticas “soldadas de la montaña” que quieran sumar sus pasos a este proyecto tan de todas que es Montañas de Vida.
Teníamos un reto pendiente y un nuevo viaje de vida que emprender. Viaje relámpago, viaje intenso, organizado por nuestra reina del booking, Sonia. La que siempre encuentra las ofertas más top y los refugios más chulos. Todo anotado a mano en su cuaderno con su boli azul. La única capaz de grabar y fotografiar en marcha, mientras se mueve cual gacela.
Maite, que en sus pesadillas veía a Mahoma invitándole a cruzar el paso. Y que ya lleva demasiados videos de GoPro y palo selfie del dichoso paso en su algoritmo.
María, que aunque no le dé la vida para entrenar, siempre saca la puma que lleva dentro, esta vez con test de plasma en la cadera.
Y Yolanda, que ya no le impone conducir la furgo, porque sabemos que juntas los miedos se disipan y que nada se nos resiste porque estamos encordadas, y aunque sea invisible la cuerda, la vida juntas nos viene de cara.


PARA ENMARCAR. DE BESURTA A LA RENCLUSA
El reencuentro
Un paisaje de ensueño, un viejo conocido, pero todo de color más verde, de color más rosa, con más agua y más marmotas. El tiempo se mueve lento en el Valle de Benasque y los autobuses salen tarde sin más. Me viene a la mente el recuerdo del libro de Ébano de Kapuściński, cuando en Tanzania la gente espera de forma paciente llenar un autobús antes de salir y es el factor de llenado y no el tiempo el que dicta la partida. Algo así de poético, mientras hablamos también sobre Africa en la parada del bus que nos lleve a la Besurta. Solo hay una diferencia con Tanzania, el primer conductor de autobús ha decidido que quiere recuperar el tiempo perdido y se revuelve el revuelto en el estómago.
Cuando ya comenzamos a caminar hacia el refugio de la Renclusa, sentimos la alegría del reencuentro y atrás quedan los enfurruñamientos, las curvas de rally y los agobios del tiempo. Tenemos todo el día para disfrutar de esta primera etapa en calma, con la sonrisa y la mochila puestas.
Y en un abrir y cerrar de ojos, mil fotos de cascadas, flores y montañas, nos plantamos a 2140 en el refugio de la Renclusa. Parada y fonda. Sonia, la del refu, que nos tiene asignadas habitaciones y literas. Unos de nos lo jugamos a los chinos y Maite que se apiada de la enfurruñada de mal dormir y me cede un “abajo” pese a haber ganado ella en ese recuento de dedos a tres.


PRIMER RESCATE
Nos hacemos caquita
El sonido del helicóptero del GREIM. Qué mira que nos gusta el Greim, pero que no había necesidad de escuchar ese sonido hoy…deslizamiento de piedra, rotura de costilla y nosotras que nos hacemos caquita literal
En la cafetería del refugio, con nuestros huevos, nuestros bocatas y la lata de atún multiuso de María. Pecanas, bizcocho de zanahoria y banana bread. Delicioso almuerzo de cuatro amigas montañeras. Hasta que suena a GREIM…Salimos rápido y han dejado a tres. Historia de una rimaya en un glaciar en verano. Una piedra que impacta contra una costilla. Somos pequeños enfrentándonos a un gigante. Aterrizamos de golpe.
Nuestro “héroe sin capa”, Garijo, es informado puntualmente por Sonia y lanza las preguntas. Primera es si vamos con guía. Yes, of course. Nombre del guía. Narcís. Línea y bingo: vamos con el mejor. No le conocemos, pero el GREIM, Isa Carrique y Sonia, la del refugio sí. Y Narcís nos asegura que la ruta del ibón del Salterillo no suelta piedras.
Y ya, más relajadas, visitamos a la virgen de las nieves y a las marmotas. Tenemos entendido que las marmotas, además de orondas, están de fiesta en casa de Betsy, que salió a la puerta y se dejó fotografiar mientras parecía llamar al resto de amigas a su guarida. Remojamos los pies, saltamos entre ráfagas y nos dan las siete, la hora de cenar. Ducha, cena, paseo y una nueva meditación para pedirle al Aneto que nos trate bien y nos abrace con amor. María guía nuestra respiración y nuestra conexión y así volvemos a sentirnos enraizadas, una vez más, preparadas para enfrentarnos al RETO ANETO que tantos meses llevamos soñando.
La cena con su sopa de ajo y su carne bien aderezada me habría llevado al ayuno intermitente, si no fuera porque Sonia va siempre un pasito por delante y ya me había reservado el menú “no ajo, no cebolla”.
Y viene Narcís, que nos pilla en pijama y sin arnés. Gracias, Chemari, por salvar la noche con tu taquilla de arneses. Gracias Narcís por transmitir calma en ese primer momento de crisis. En pijama y sin arnés, una más que dudosa primera impresión. La cita es a las 4 AM en marcha. Sin cafés ni paños calientes.


SOMOS SOLDADAS
Un ejército con el foco en el Aneto
Para mejorar la eficiencia, optimizamos paradas: comer, beber, desbeber, descomer, Quitar y sumar capas, hacer fotos y coger aire. Todo de una
Poco sabía aún Narcís de este grupo compacto. Increíble, pero cierto, todas conseguimos dormir unas horas. En el refugio todos duermen, cuando nosotras arrancamos.
Iniciamos con un briefing. La posición del guía le permite oír la respiración y adecuar el ritmo. En este grupo respiramos bien bajito y si no hay que hablar, no se habla. Algunas, como Sonia, hablan solas, hacen fotos y videos, mientras cierran filas. Otras, como María, paran a sacar el macro, pero ni para sacar macro anduvimos. La noche, el silencio, cinco frontales a ritmo y empezamos a devorar el desnivel que nos espera. Vamos reconociendo el terreno que ya anduvimos en 2024, pero disfrutamos de horas frescas nocturnas que hacen más fácil ascender. Aunque los días son más largos, nuestra hora de salida ha sido un acierto. Desde el ibón de Salterillo (primera parada) vemos un grupo que se nos ha adelantado. Pero el ritmo y la super eficiencia de paradas sincronizadas nos acerca a Jordi y a su grupo, al cual pasamos “sin poner intermitente”, según lo explicará más tarde. Sois vascas, afirma Jordi. JAJAJAJAJAJAJAJAJA …No, pero somos del norte, incluso del norte de Madrid algunas. Pensándolo bien, las de Madrid claro que tenemos nuestra familia del norte. Debe ser eso.
Eso y nuestro foco en el Aneto, que desde que ha aparecido ante nuestros ojos, nos atrae como un imán. A las siete, entramos en el glaciar, arnés, crampones, gafas de sol y paso firme. Terreno mixto inicial y recuerdo de un paisaje que el año pasado nos escupía granizo y frío. Ya estamos llegando a 3000 m. El sol de verano pega fuerte y refleja en la nieve. Esto va a ser una olla en ebullición. No soltamos el paso hasta el sorpasso a Jordi y su grupo. El mantra crampón, crampón piolet de Patagonia se convierte en crampón, bastón, crampón, bastón. Aprendemos que también hay autodetención con bastones, pero que esta nieve primavera nos detendrá incluso si no nos autodetenemos. Llegamos a la cuesta del silencio. No puedo calcular la pendiente, pero es canela en rama. En realidad, nuestro grupo era hoy el grupo del silencio. Y el foco. Es lo que tiene el reto.
Y así, sin darnos cuenta, llegamos las primeras a la antecima de la cumbre. Son las ocho y media de la mañana. La gente aún anda desperezándose en la cama.


EL PASO DE MAHOMA
Encordadas
Llegó ese momento que nos hacía vibrar solo de imaginarlo. Un pie aquí, una mano allá y aparece el patio por tu izquierda. El patio de mi casa, que es particular, pero éste impone un poco más. Encordadas, sin vacilar y sin nervios. Llevamos a Narcís que nos ha hecho creer que somos capaces de lograr nuestro objetivo.
Y lo disfrutamos, lo petamos. Brutal esta cumbre que emociona. La felicidad. El abrazo y las banderas. Juntas somos imparables y podemos soñar en grande.
Hemos llegado al techo de los Pirineos sin despeinarnos. Y eso que llevamos el casco revirado y la Go Pro que graba a 1,5x. Nada es obstáculo. Somos máquinas.
Y ya la vuelta, con el orden invertido, nos parece un paseo entre las nubes. Y hasta de charla sentadas con Jordi intercambiamos teléfonos e impresiones. Un sueño estar aquí. Y no olvidamos lo que significa. Que nosotras estamos aquí gracias a la investigación médica y que es nuestro deseo dar visibilidad a esa necesidad.


Y VOLVER
El paso de Mahoma lo despedimos cuando empieza a convertirse en trending topic.
La bajada con nieve papa que se hunde a nuestro paso. Talón y cuadríceps. Prioridad para el que sube, Narcís que aconseja e improvisa alguna trazada paralela y nosotras detrás. Las botas semirrígidas que empiezan a pasar factura. Concentración, fin del glaciar, morrena, paso firme y continuamos el descenso.
Parada merecida en el ibón del Salterillo. Pies para qué os quiero, que meto en el agua junto a María, alivio pasajero.
Comida que sabe a gloria, huevos con su proteína en vena, gominolas de Narcís que nos dan pico glucémico y mucha alegría. Pero no hay que flaquear, aún queda un trecho…y un repecho. Mis pies arden. Me siento faquir caminando sobre ascuas y sueño con mis zapas de la sportiva en la taquilla del refugio.
Calor bestial. Arde todo el cuerpo. Nos preguntamos qué será de los que subían cuando bajábamos. De nuevo felices del madrugón que provocó Narcís. Y por fin subimos para terminar bajando.
Y la música de fondo de la última bajada vuelve a ser la música del GREIM. Rescate de cinco chicos (veo a Mateo en uno de ellos, le echo de menos y quiero abrazarle ya) que queriendo ir al Aneto se perdieron y acabaron intentando la Maladeta (que hasta la rebautizaron como Madaleta) con tan “maladeta” suerte que tuvieron que ser rescatados. Sabia decisión pedir ayuda ante un descenso de piedra suelta e inviable.
Qué gran suerte la nuestra al encontrar a Narcís, con 200 Anetos en su haber y sentir que te está enseñando el patio de su recreo.


RETO CONSEGUIDO
Celebramos y soñamos
El peligro de las cervezas (incluso sin alcohol) es venirse arriba. Y aquí ya se sabe, de mecha corta o sin mecha directamente. Saboreando la felicidad y soñando nuevos retos.
Nos esperan nuevas cumbres y mucha amistad.
Hemos subido a Montañas de Vida en el corazón, a Angeles que se casaba hoy, a todas las montañeras que nos empujaban a subir con sus buenos deseos y su amor.
Hemos subido a nuestras familias, que son felices al vernos felices.
Y hemos subido a CRIS contra el cáncer, en un reto que empezó en 2024 con Dani y que hoy continúa. Aprendimos a ser pacientes y a volver, a volver con calma y con muchas ganas.
Y sí, ojalá muchas más mujeres puedan sobrevivir al cáncer y puedan volver a abrazar sueños, cumbres, amigos, familia. Abrazar a la VIDA.
Yolanda,
Junio de 2025
