El sanedrín de la sierra de Guadarrama y el año del caballo
Sierra Nevada
En diciembre pusimos en marcha un plan genial. Primera edición de formación en alpinismo de Montañas de Vida con Rocío Monteoliva en Sierra Nevada.
Rápidamente, un grupo intrépido de montañeras se animó al plan. Plan redondo, manejarse con crampones y piolet, autodetenciones y ascenso al Veleta con todo lo aprendido.
Pero la mujer propone y Leonardo dispone. Pese a los ejercicios de visualización, a invocar a las diosas de las montañas y a los pendientes de soles de Rocío, las borrascas se van encadenando y parecen querer llegar al final del abecedario antes de que termine el invierno. En un ejercicio de calma y paciencia, meteoblue y aemet se convierten en nuestras webs más visitadas. Así llegamos hasta la víspera del viaje, en la que decidimos compartir con Rocío nuestras dudas. El estado de las carreteras no es alentador y esas ventanas, que se entreabren y luego se cierran de golpe, hacen que cunda el desasosiego. La montaña es así. Conviene esperar hasta el final para la toma de decisiones y no siempre es posible conseguir el objetivo deseado.
En este grupo hay raquetas por estrenar y la Sierra de Guadarrama parece reservarnos un rato el sábado por la mañana. En un abrir y cerrar de ojos, Eva comparte ruta a Peña del Águila, Yolanda reserva parking en las dehesas y armamos plan invernal, para ponerle, al mal tiempo buena cara. Lo que viene siendo un plan B.
Cita en Alpedrete. En Cercedilla recogemos a Eva e Isa. Las seis en el ML que tiene sus años, sus trucos y sus ventajas. María considera que el curso que hice ayer a la gasolinera para recordar la conducción manual puede no ser del todo seguro. Eso sí,como haya que poner cadenas, no me gana nadie. No me resisto. Me pongo en el papel de asistente a la conducción, limpiando el empañamiento, abriendo las puertas y buscando los botones para los limpiaparabrisas. Es el año del caballo, dice María. Viene veloz y fuerte, como ella que casi se salta los conos.
Marichiva
El día nos recibía con mar de nubes, los Siete Picos nevados y unas vistas preciosas, llegando a Cercedilla.
No sabemos cómo ha salido tan barato, pero hemos reservado el parking entero para nosotras por solo ocho euros. María va directa a aparcar en la zona de autobuses. Justo esa zona no entraba en la reserva.
Hemos llegado a destino sin atascos, sin presión. Esto promete. Polainas puestas, raquetas en mochila, gafas de ventisca extras que se quedan en el coche y nos ponemos a caminar. Ya nos comenta Eva que Manu, rey de la meteo, ha visto un cambio sobre las once o las doce. Algunas hemos visto que la nieve en Cercedilla llegaba sobre las dos, pero estamos empezando a coger altura. Al llegar al collado de Marichiva, nos ponemos raquetas “con tacón” y la visibilidad empeora. Pero la nieve recién caída y el paisaje nos tienen embelesadas. Seguimos el ascenso entre conversaciones y pensamientos. Las nubes han entrado y decidimos volver sobre nuestros pasos. Es de esas veces que no sabes que la cima está a 2008 m de altitud y tú te encuentras a 1998. La próxima vez saco mi genio y os arrastro hasta la cumbre. Lástima que hoy estuviera dolorida del oído y casi deseando perder cota. La próxima vez no me fío de vosotras, que sois del año del cerdo o del conejo. Mi instinto del año del perro me decía que había que seguir, pero me dejé convencer y emprendimos el regreso.
Al llegar al collado, nos refugiamos para comer, beber y foto de rigor. Empezaba a caer mucha nieve. Las raquetas, ya sin el tacón, bajaban felices entre los árboles. Las manos se quedan frías, pero los calentadores de manos devuelven a Natalia los dedos que empezaban a no ser suyos.
ISA
Isa es la reina del atrezzo. Y eso se nota. Desde su cinta en la cabeza, sus gafas y sus complementos, pasando por el termo de parchís y las raquetas amarillas. Es coleccionista, montañera y una tía genial. Es tanta su personalidad que puede hasta inventarse el orden de sus apellidos y pasar a ser Isa Carrique cuando le dé la gana. Malo es cuando vas a buscarla en un listado y no la encuentras. Hasta que ya te lo aclara ella misma. Todo lo hace bien, monta en bici, esquía, escala. Piensa en algún deporte…Estoy segura de que lo ha probado.



ANGELES
El tigre de madera. Dos años desde que Angeles entró en nuestras vidas. Ya solo por eso, este proyecto se puede considerar un éxito. Si hubiera métricas para valorar a la gente buena, la medida podría ser en Angeles.
Si ella se anima, el día va a estar bien.

NATALIA
El conejo de madera. Natalia, que ha visto auroras boreales desde una cabina a 10.000 m de altitud. Estrenaba raquetas y estrenó calentadores de manos. Ella dice que aprende, pero lo cierto es que cada día que salimos, aprendemos todas.



MARÍA
María. No lo veo claro, pero dice ser cerda de madera. A mi siempre me ha parecido más bien como duendecillo del bosque, pero eso no lo tienen en el calendario chino. Como a Isa, ningún deporte parece que se le resista. Escala 7a que no están de oferta, corriquea con gracia y si te vas a nadar con ella, no sales de la piscina sin haber nadado 3000 m. Es además la reina de la cerámica y del arte del macro. A partir de ahora voy a mirar con mucho más cariño a los cerditos, porque además de aspecto rosado y tierno, son seres inteligentes y sensibles.

EVA
Eva. Averiguo que ella es del año del gallo, mucho más reciente que el del resto. Millennial, pero coordinadora de libreta, papel y boli. Divertida y amante de los retiros, aunque afirme que solo les faltaba el gorro de papel Albal en la cabeza. Eva es siempre valor seguro.


YOLANDA
Yolanda. Se confirma año del perro (de metal)

