Ausgang
De niño me dijeron:
“hay que ganarse la vida”.
“¿Ganarse la vida?”, me preguntaba
en voz alta incluso en las calles
y en la cola para comprar el pan recién horneado.
Ganarse la vida me parecía terriblemente ridículo
e incluso aberrante.
En cambio,
fui absorbido
completamente
por la vida, demasiado añadiría.
Me dejé inundar por
su materialidad
que traducía
a veces en palabras.
Dasein no es una teoría
Dasein no es un café
Dasein no es una palabra,
bien podría ser una pescadería
o una tienda de zapatos
donde nos mordemos
como manzanas en caída libre.
El sueño de Kafka
A los tres años el niño
construyó su propio castillo
hecho
de almohadas y cubrecamas
doblados geométricamente.
Después de concluir tremenda
hazaña en el 187
de la calle Dušní,
se quedó profundamente dormido
hasta las seis de la tarde.
Misteriosamente,
una cucaracha le caminaba
entre los cabellos: Georg moriría
en unos meses.
Naufragios (1818–1819)
Estamos solos,
en la barca de Medusa.
Somos muchos,
y a veces nos miramos a los ojos
Lauffen am Neckar 1779
Te quiero confesar un secreto:
soy pagano.
Hago rituales
y a veces me corto.
Levanto altares a los dioses antiguos.
Tengo nueve años.
Me llamo Johann Christian Friedrich Hölderlin.
Memory
A Octavio
El niño ubica las tarjetitas
sobre la alfombra,
se distinguen ocho filas
de siete tarjetas cada una.
Un aeroplano amarillo
hace su aparición entre sus manos,
el niño piensa, sonríe y levanta otra tarjeta
que resulta ser una manzana,
es turno para otro jugador,
un triciclo azul, y luego un girasol.
Pasan los minutos y
se van levantando
distintas tarjetas,
se van encontrando los pares
correspondientes,
se puede saber quién va a ganar
esta partida, quién la va a perder,
el niño sonríe,
disfruta satisfecho su inminente triunfo:
“I am winning, I am winning”,
se dice en voz alta a sí mismo.
La casa alquilada
de una ciudad pobre
del Delta del Mississipi
tiembla desde sus cimientos:
una casa levantada
por prisioneros de guerra japoneses.
En el juego de la vida,
él es muy chiquito
para saber qué significa
“I am winning”
El niño no sabe mucho,
sabe poco, sabe bien.
Ayer arrojaba
gusanos de tierra
a lo largo de la senda
de Academic Circle,
coleccionaba rocas
en la entrada de su casa,
se empapaba del agua sucia
de los charcos de abril.
Este momento de triunfo
al pequeño Amaru,
serpiente o toro sagrado,
no se lo roba nadie, y él lo sabe.
“I am winning”
¿Quién va ganando hijo, quién?
Y sobre la cabeza del niño
cae el preciado grass
en silencio, el preciado grass
que lo acompañará
por el resto de su vida.

