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Las matemáticas de la montaña

La regla del tres por tres

Tres tipos de botas
Tres de crampones
Y muchos mosquetones
Tres tipos de piolets
Tres por tres por tres por tres

Sierra Nevada nos esperaba en abril. El grupo menguante creciente estaba listo para una nueva aventura. Mucho había costado llegar hasta aquí, pero gracias al cariño de la «cordi» Eva en la versión 2.0, el viaje iba a ser un éxito. La furgo comienza en Alpedrete con Yolanda y Eva. Hace paradas cual ruta escolar y recoge a María, Pecan Queen, Marta Blanco, Marta Blasco y Natalia. El coche 2, que tomó la pole position y se convirtió en coche 1 con Raquel a los mandos, se dirigía al sur con Ana, Amparo e Irene. En amena conversación llegamos hasta Manzanares. No era este el Real, era el otro, el de los pavos reales. Y allí en el merendero se encuentra el grupo de diez mujeres dispuestas a darlo todo este fin de semana de alpinismo.

La crisis del arnés nos llega ya casi en destino. No estaba en la lista, pero yo me creo muy lista y sí lo cojo. Mensaje a Rocío, todo controlado. El arnés no hace falta. Y me quedo yo pensando cómo vamos a practicar el aseguramiento.

Sin darnos cuenta, hemos llegado a destino. Segunda crisis y no hemos empezado. Raquel no leyó casco y dio por buenos los minicramponcillos. La Commander-in-Chief sale al rescate. Hay equipo extra.

Además de las crisis, nos encantan los azares concurrentes. Ecoeko, Raquel, Eva y cerramos un círculo.

De camino al hostal, llega la siguiente sorpresa, tenemos una astrónoma a bordo con manejo del láser divulgador. La regla de oro para la estrella Polar, el cinturón de Orion y ya estamos planeando un vivac de verano bajo las estrellas, con Marta Blasco y sus talentos ocultos.

Una mañana de combinatoria. El número mágico es el tres.

La primera clase de alpinismo del sábado por la mañana es de permutaciones, de tres tipos de botas y sus crampones: flexibles con correas, bota semirrígida con crampón semiautomático o correas, bota rígida con crampón automático, semiautomático y correas. Tomamos apuntes desde primera hora, que a este grupo le encanta cambiar e inventar palabras e igual acabamos pensando que eran combinaciones en lugar de permutaciones e intentamos calzarle el automático a la flexible.

Estaban avisadas las alpinistas de que no había mejor instructora en montaña que Rocío. Y quedó claro en estos dos días de iniciación al alpinismo que Rocío sabe leernos, además de ser una crack en trabajar las matemáticas de la montaña.

Seguimos con clase de combinaciones y repasamos los tipos de mosquetones. Por geometría están los D, HMS, halbmastwurfsicherung, simétricos, y por cierre, sin seguro, seguro rosca y automáticos.

No se acaba la combinatoria todavía porque aún quedan las variaciones para los piolets que pueden ser de travesía, técnicos o de dry tooling. El piolet tiene pico y regatón, empuñadura, pala o maza. Tres usos tiene el piolo, bastón, ancla o puñal. Ultima lección: piolet va con crampón.

Con las cabecitas echando humo, ponemos rumbo a la clase práctica. ¿Lleváis agua, comida…?

Aún quedaba la última fórmula matemática magistral: la regla del tres por tres de Munter. Son tres los factores a evaluar: terreno, condiciones nivometeorologicas y el factor humano; hay tres momentos para revisar: en casa, en la aproximación y en el punto crítico. Diez alumnas motivadas y disciplinadas y una genia de las matemáticas de las montañas, que las respira como el aire cada día.

Técnicas de progresión

Crampón, crampón, piolet

Arneses y nudos de fortuna. La fortuna de vivir

Aprendimos el tallado de peldaños al estilo clásico. Caminamos con progresión en pies de pato, lateral y combinadas. Usamos el piolet bastón y ancla.

Y nos lanzamos a la progresión con puntas frontales y piolet puñal, haciendo uso de la energía cinética.

Cuando el arnés no está en la lista, también hay solución. Aprendimos a hacer un arnés de fortuna y hacer aseguramiento al cuerpo con nudos de fortuna. Un nudo ocho doble bloquea mi mente. El nudo dinámico es tan sorprendente. Resolvimos el aseguramiento al cuerpo con métodos de fortuna. La fortuna es estar aquí en este momento.

Bien de altura

Ni siquiera la altitud es un límite cuando el grupo te transporta.

Rocío inspira, enseña, anima y así se nos pasan nueve horas volando. Hay que regresar, porque mañana nos espera el Veleta.

Sabemos también ya que el Veleta no tiene que ver con el viento. Un «cortao» en Granada es un balate. El Veleta es, en realidad, el Al Balate del Al Andalús. Ese pico sugerente nos está llamando. Ese pico recortao nos espera en un día soleado.

Al balate. Deseando que la fortuna esté de cara

Respirando montañas. Montañas de vida

Rocío fue la primera mujer en realizar el descenso del Mulhacén en esquí de travesía por su cara norte. Rocío es una jefaza pionera. En marzo de 2023, por exigencias del guion, casi nos hace subir corriendo al Veleta, pero esta vez pudimos dormir una hora extra y disfrutar de su presencia con tranquilidad.

Avisé de que no había mejor instructora. La que avisa no es traidora.

Rocío es comprometida y firme, una mujer intrépida y cauta. Es granaína de pura cepa, aunque Colombia le corre por las venas. Ella y la montaña son una. Queremos respirar montañas de vida juntas muy pronto.

Descanso dominical

A primera hora, autodetección y tirar p’arriba

Marta, maría, amparo, natalia, ana, marta, yolanda, Raquel, Irene, rocío, Eva

Autodetección

En modo mercamadrid o quadrophenia. Todo sirve si desliza

Irene y Yolanda parecen dispuestas a acercarse a la lonja con su equipo plastificado para deslizar. Eva vino con look mod e ideó un nuevo tipo de autodetección. No es la estándar, ni la superman, ni los pies para arriba. Se trata de la autodetección sincronizada. Si ya es difícil girar, clavar piolet y levantar rodillas, le añadimos la sincronización. Aún así, lo clavamos, incluido el piolet.

Llega la hora de empezar a ascender. 1000 metros de desnivel aguardan y hay hora tope de cumbre.

Colocación y recolocación de crampones, piolet bastón y puesta en práctica de la progresión.

Y vuelve la combinatoria, con combinaciones de dos

Un paso y otro más. Llegar a la cumbre

La ilusión por coronar el Veleta estaba en nuestra corazón. Nos gusta subir montañas porque están ahí.

Marta Blasco ansiaba su primer tres mil del año, Natalia había hecho varios ataques la semana anterior y tenía ilusión por coronar, Eva tenía el Veleta en mente desde las borrascas de enero, Marta Blanco lo tenía claro, Irene y Raquel estaban felices de estrenarse con crampones en la cumbre, María es el puma de la montaña en los ascensos, Ana se estaba probando para su triatlón, Amparo desempolvaba su equipación clásica invernal y Yolanda cerraba un círculo en esta cumbre.

Pero la mujer propone y la montaña dispone. El ascenso y la altitud alargaban la culebrilla de mujeres en la ascensión y el límite de hora en cumbre impedía el retraso. Con ese regusto amargo que se queda en el corazón cuando el grupo se disgrega, ocho de nosotras logramos divisar el mar Mediterráneo, África, la cordillera del Riff y el estrecho de Gibraltar.

Cada ascenso a una cumbre nos acerca. Asoman nuestras fortalezas y debilidades, la respiración se entrecorta, el corazón se desboca y la sonrisa se queda como en foto fija. La conversación se interrumpe en ocasiones, para ser retomada según tiende la pendiente. Las ampollas y rozaduras en los pies inclinan la balanza del lado del sufrimiento, pero nada nos para. Y así encaramos el último tramo, con los gemelos que arden y el calor que aprieta. Son las dos.

Abrazo fuerte y pasillo de piolets a modo de recibimiento.

Al fondo, el Mulhacén.

Esta cumbre es para Natalia. Porque, aunque no consiguiera hollarla este domingo, ha remontado montañas muy altas y ahora vuelve a elevarse a diez mil metros de altitud, más cerca de las auroras boreales. Es tu momento, Natalia. ¡¡¡A volar!!!

Nuestros tres miles

No me canso de contar la anécdota de nuestras vidas pasadas en las que también compartimos coordenadas espacio temporales y amigos. Tampoco puede evitar repetirme con tu primer análisis sobre mi forma de correr «lenta». Lo que sé es que ya llevamos décadas corriendo, nadando, pedaleando, escalando y subiendo montañas juntas. Nos unen maratones de asfalto y alpinos, viajes a los Pirineos, tiempos de crianza, roscones de Reyes, triatlones de Javea, maravillosos maridos ciclistas y, sobre todo, una amistad que cruza fronteras y no sabe de límites.

Aún nos esperan tres miles y cuatro miles, viajes, retos y mucha felicidad juntas.

Mujer isla

En tiempos recientes, he conocido a bonitas mujeres isla. Algunas mujeres islas cambian su condición de isleñas y atraviesan duelos para convertirse en hijas adoptivas de penínsulas y continentes. La visión del mar es un bálsamo para su alma.

En este viaje descubrí, gracias a Eva, que la vida puede ser un archiélago donde algunas islas son hogar y otras simplemente están. En ocasiones, un encuentro fortuito nos regala un arnés de fortuna y nos cruzamos con la persona isla a la que nos queremos asegurar. Da igual la juventud si el nudo es dinámico y atrae y deja ir. En ese momento, sabemos que esa isla es casa y ahí nos queremos quedar.

Al balate. El veleta. 3396 m

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Sobre el autor

Arquitecta madrileña de 55 años, apasionada de la montaña, de los viajes, de la escritura y de la vida. Superviviente de cáncer de mama y fundadora de Montañas de Vida junto a Sonia, María, Maite y Kica.
Durante el cáncer, el deporte en la montaña me hacía sentir viva. En mi recuperación, esas salidas a la montaña con amigas eran terapéuticas. Montañas de Vida comienza para poder compartir la terapia sanadora con otras mujeres que estén atravesando en este momento un camino paralelo al nuestro.

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