El 23 de marzo Yolanda Cerezo, organizadora y miembro de Montañas de Vida, amiga y poeta extraordinaria del corazón, me invitó a una salida por la Ruta de los Poetas en la Sierra de Guadarrama junto a un grupo de entre veinte y treinta mujeres (y hombres) que practican el ejercicio de la montaña como los grandes poetas de la historia española practicaron el de versar la vida.
A lo largo de los kilómetros que recorrimos ese día fuimos hablando de poesía, nos detuvimos a leerlas y a pensar desde esa otra mirada el mundo. Nos detuvimos en el reloj de Cela para esparcir versos, demostrándonos que mirar hacia adentro es un ejercicio individual y posible para todos. En la cima de nuestro camino nos esperaba Luis Rosales con aquello de que «Un poeta es, ante todo, un mirador del mundo; un poeta es una atalaya para ver la vida de una manera más bella, más patética, más concentrada y más serena…».
De esta aventura extraordinaria y en los días siguientes empezaron a brotar los versos, de las manos de sus participantes, como una fuente vital en la que concurren las voces íntimas y compartidas, la memoria y el presente, el dolor transformado y la alegría que persiste en los avatares de la vida.
Un manantial donde cada palabra encuentra su cauce y juntas componen un río que desciende de la montaña hacia lo más hondo de quienes la habitan.
Gabi Guerra 2026















Primero los haikus:
Raquel
Es ella
la montaña
quien me ha dejado sin palabras.
Ana Pérez del Val
Mi vida vibra
respirando montaña
mi cuerpo sana
Yolanda
Rima asonante
en el reloj de Cela
Céfiro silbó
Y los versos libres:
Lara Magdaleno
Quedaron las montañas
tras nuestro paso
amables con el caminante
inquietas con el poeta
incisivas con el cielo
Olga OVA
¿Quién soy?
Difícil duda
Soy tú
¿O no?
La resulta de conocerte y admirarte
El resumen de una vida
Observar ahí
Aprender de ti, saber
Acabar sabiendo
Entender que no soy sin ser en ti
Soy yo, ¿o no?
Yolanda
¿Me reconozco?
Soy mujer
madre, hermana, hija
amiga,
acompañante bien acompañada
Olvido con facilidad la edad que tengo
pero intento no olvidarme nunca de vivir
En ocasiones, me observo desde “fuera”
¿Me reconozco?
Cada día cambio
Donde hubo ciudades, hoy me habitan montañas
Donde hubo infancia, adolescencia y juventud, hoy reina la madurez
Amo mi cuerpo de mujer como el templo que es
porque me sirve para lo que quiero hacer
es recipiente de amor, incubadora materna, albergue de mis ideas
lo compartí con el cáncer y lo cuidé
decidí que lo usaría y cultivaría adecuadamente hasta el final
quiero vivir de los pies a la cabeza.
Gabriela
Soy
La indómita frontera de mí misma
esta balanza de cristal que busca
La que esconde su noche
y a los malos
bajo el párpado trecho
y guarece las sombras
hasta el albor de la mañana
La que escribe versos bajo la lluvia
la que quiere todo, el amor
el hogar y el sueño
el mar, la montaña y tu boca
la que vaga en busca de la luz
la que codicia
expatriar desiertos
Soy
La que anda
La isla
Y la isla dentro de la isla
La que no engendró
más que palabras
La que aulló tan lejos
La que rompió la jaula
La que cantó sin voz
ahogada por el verbo
La que quiso gritar y se contuvo
y sí engendró la sonrisa
como escudo entre las balas
Soy
Gabriela, María
Hellena, Rebeca
Marian, Apolonia y Juana
Soy Inconforme Bebé.
Ana Pérez Martínez
Si estuviera ahí,
en tu mar
nadaría muy hondo
para encontrar la caracola
que me deje escuchar tu risa.
Penélope
Diles que paren
Tú, montaña
sabes de escombros
de ruinas
de lápidas en los hombros
Tú, montaña
conoces el dolor
el clamor
de esta maraña
Suenan las sirenas en Oriente
chillan las córneas
de aquellos que nos mienten
Tú, montaña
diles que paren
Que paren los pájaros metálicos
los verdugos
los rostros pálidos
Tú, montaña
devuélvenos la paz
el cobijo
aunque sea fugaz.
Jesús
A PEPE FRANCO Y MIGUEL ÁNGEL CAPÓN, “MICHI”, mis dos queridos compañeros de cordada, que me los robó el cáncer, dejándome huérfano de mis hermanos de cuerda.
Aquel día lloramos ¿recuerdas, Pepe?
Michi, se fue, ¡tan joven!, y nuestra cuerda, nuestra amada cuerda, que tantas veces nos unió, descansa en esa tumba… como tú dijiste: ¡Por si hay montañas allá donde tú vayas!
Cierro los ojos y veo su risa, su inigualable risa, cuando trepaba las placas de la Pedriza como una lagartija.
Y tú, Pepe, mi hermano, nadie igualó tu fuerza superando los pasos más difíciles, o haciendo “cantar la roca” con aquellos clavos de hierro entre las grietas.
¡Tantos momentos juntos, tantas paredes verticales escaladas, tantas cimas holladas, tantas noches de vivac compartidas, mirando las estrellas! Nadie podrá borrarlas en mi mente…
Yo aún sigo adelante, compañeros. Pisando, ahora con otros, caminos que antes recorrimos juntos. Pero seguís aquí, conmigo, en las paredes de Pedriza, en las cumbres de Guadarrama y Gredos, en los tres miles de los Pirineos… en nuestro amado Urriello.
Dadle un abrazo a Ángel, que también se nos fue… ¡maldito cáncer!
Vanesa
Llegaste a mí
Llegaste a mí sin premisa alguna
Sin ir yo a buscarte
Con la fortuna de ese alguien especial que me guio hacia ti
Y sí, tuvimos una primera cita
Estabas radiante, casi totalmente vestida de blanco, fría pero a la vez cálida, como si de ti saliese un fuego acogedor que emanaba de tus entrañas
Me sentí feliz, plena, llena de vida
Y aseguré volverte a ver
Pasaron meses… te extrañaba
Y se vino una segunda oportunidad
Esta vez estabas
más verde, fresca, y mucho más cercana
Al terminar el recorrido por tus preciosos senderos, mi alma de nuevo se llenó de alegría
De esa alegría que me faltaba, como el agua cristalina que fluye entre las venas de tus cauces
¡De repente me sentí plena, viva y feliz!
Me sentí YO.
A ti, Montaña…
Rocío
¿Quién soy?
Soy pedazos de una roca compuesta por pequeñas muescas
Soy mi madre
Soy mis hijos
Soy mis recuerdos
Soy mis emociones
Soy lo aprendido de los demás
Soy el dolor transformado
Soy el miedo contenido
Soy refugio
Soy verdugo
Soy camino
Soy la suma de todo y soy la sombra de ese todo, que se transforma en cada conversación íntima con mis iguales, en cada gesto de amor de los que me rodean, en cada dolor provocado, en cada emoción mal gestionada, en cada baile y cada paseo en la montaña rodeada de nuevas emociones, de pequeños momentos compartidos que engranan nuestras vidas con la puesta en común de sentimientos, miedos y conflictos.
Soy el roce de las personas que comparten la misma mirada hacia una vida que se antoja regalada, y que se intenta disfrutar con calma, positividad y verdad. Eso trae a mí vida ese grupo, que crece en cada salida, en cada conversación, en cada sonrisa, en cada gesto de hermandad, y en cada confidencia…
Eso es para mí la Vida compartida, también, en las Montañas.
Laura Yago
¿Quién soy? me preguntas
No tengo ni idea
No me reconozco
ni siquiera sé si deseo ser
Habita en mí una energía inmensa
que no me deja no ser
que lucha cada día
Lloro y soy tan feliz a la vez
No me preguntes más
pues no sé quién soy
pero agradezco ser
Eva
Ella me dejó escuchar su voz
A veces feliz del crepitar de las ramas al sol
de pajarillos llamando a la primavera
de risas de riachuelos brotando y saltando
surcando valles, praderas abajo
por entre cantos rodados jugueteando
A veces brusca y seria
de truenos de relámpagos de tormenta
de aguaceros y vientos huracanados
Sus ronquidos de ruidos nocturnos
cuando pasamos la noche en vela
Sus susurros silbantes
cuando el aire pasaba entre las rocas de sus crestas
Escuchando con atención percibo su amor
con el que nos abraza a todas las criaturas
Cómo crecen las plantas, cómo se abre una flor, el desplegar de las alas de un águila para alzar el vuelo, cómo se desplazan las tierras en cualquier otro lugar…
Y si me quedo en silencio y escucho más profundo
puedo oír su grito ahogado, su llamada de auxilio, donde ella se retuerce e intenta liberarse de nosotros, de esta plaga que le suponemos…
Pepita
¿Quién soy yo?
Puedo parecer distante
aunque siento gran amor de hermana
En ellas está esa madre
que me dejó huérfana y herida
tras una lucha incansable
del cáncer que no olvido
Cuando encontré a estas mujeres
que comparten mi afición
me sentí próxima a ellas
calmaron mi corazón
No todo tiene sentido
hay momentos de fatiga
Pero una vez al mes me salvo
mucho más cerca de ellas
en las Montañas de Vida.
María
En la montaña el corazón late más fuerte
el verde es más verde
y el azul del cielo es más azul
En la montaña nos hacemos pequeñas
para luego hacernos grandes y poderosas
Caminamos plantando los pies en la roca
recibiendo la energía de la madre tierra a través de nuestras botas
En la montaña sentimos al fin la conexión
con los árboles, las rocas, los ríos…
con nuestra naturaleza divina y con el amor
Entendemos por fin que somos UNA
conectadas por lazos invisibles
como el micelio bajo la tierra
que nos hace indivisibles
Caminamos juntas al son de los bastones
Somos montañas, ¡Montañas de Vida!
En la Sierra de Guadarrama
Unimos nuestros corazones.
***
Montañas de Vida es una comunidad de mujeres unidas por la pasión por la montaña y la fuerza para enfrentar el cáncer. Creamos espacios de encuentro, ejercicio en la naturaleza y apoyo mutuo, demostrando que cada paso en la montaña es también un paso hacia la vida.
