Canción olvidada
De un tiempo muerto regresa
una canción olvidada.
Abre una puerta cerrada
preguntando por mi nombre.
El miedo le teme al hombre
que se aferra a lo que amaba.
Con tanta muerte anunciada,
tanto dolor en el mundo,
si me detengo un segundo
para evitar el peligro,
mi lado humano denigro
y con el lodo me fundo.
Si cuento con tus dos manos
y con mi sueño demente
para que el alma alimente
lo que mata la indolencia,
rescatamos la creencia
en lo mejor de la gente.
Te juro que me lo creo.
No tengo la menor duda
que con el alma desnuda
y los pies tocando el piso
no habrá futuro sumiso
ni esperanza sin ayuda.
De un tiempo muerto regresa
una canción olvidada.
Abre una puerta cerrada
preguntando por tu nombre.
El miedo le teme al hombre
que se aferra a lo que amaba.
Milonga agradecida
En cada nombre me encuentro.
En cada nombre me olvido.
Qué palabra sin sentido
podré responderle al viento,
si canto lo que no siento
Y reniego lo vivido.
Vengo de tierras extrañas
donde las playas suspiran.
Por ignorar lo que miran
quedaron mudos los ojos,
se hicieron grises los rojos
y los recuerdos deliran.
Mis sueños no se murieron
ni tampoco mis errores.
De los sueños, los mejores
los he traído conmigo,
como traje a los amigos,
como traje los amores.
En esta tierra bendita
reconstruyo la esperanza.
No tolero la tardanza
en la vida que me espera,
que celebra la quimera,
que repudia la venganza.
Me enamoro de esta vida
del modo más misterioso.
Que no tenga yo reposo
en perseguir un futuro
que no puede ser tan duro
como un pasado glorioso.
Benditos los que me acogen
sin importar lo que canto,
evitando que hacia el llanto
naveguen mis emociones.
Ya vendrán nuevas canciones
con la risa como manto.
Por ahora me despido,
pero seguro regreso.
No se queda el verso preso
ni atrapada la sonrisa
si la vida lleva prisa
o te premia con un beso.

