Buscar

Escribir es ponerse en riesgo, enfrentarse al peligro, pararse frente al dolor, escudriñar los callejones más oscuros, los turbios entuertos, las esquinas sucias, los laberintos sin aparente salida. Es sentirse dentro del laberinto y querer a consciencia que nos coma el minotauro o nos encuentre Ariadna aferrada a un hilo que tal vez no nos saque, pero nos dé una esperanza de escape, la ilusión de un mundo más ancho que los pasillos empedrados, que los contenga, pero también contenga las montañas y otros cielos, distantes, que aún no podemos ver, y que tal vez solo por el hueco de una aguja se adivinen mucho tiempo antes de que decidamos siquiera intentar el milagro de mirar por cualquier otro ojal.

Escribir es atreverse, ser capaz de cruzar el ojo de la cerradura, y cualquier puerta cerrada, aun cuando sepamos que hace siglos nadie ha querido abrirla, o quizás por eso. Brincar de un rascacielos sin fijarnos la hora del día, sin pedir antes que nos pongan abajo la red, porque escribir es desafiar al cerebro de sus miedos innatos, evolutivos o heredados, es quitarse de encima todos los instintos y rugirle al león que al otro lado de la pradera nos mira con condescendencia; la misma que no tendrá si ve nuestras manos tambaleantes negándose a poner la palabra que otros no querrán escuchar.

Escribir es jugar con las palabras, ensartar el lenguaje de nuevos significados, de otras formas de decir las mismas cosas de siempre o decir lo nuevo con los vocablos que son el alma antigua de los hombres. Es atravesar la oscuridad de frases como “Todo está perdido”, y encontrar que, justamente porque escribimos, es que no todo está perdido. Escribir es confiar en que somos capaces de salvarnos, enriquecernos, pese a las penas y los dolores del mundo, o por ellos. Escribir es des-cubrirnos. ¿Si no sabemos quiénes somos realmente con qué moral o sabiduría daríamos vida a personajes de tinta y papel que han de ser, a los ojos de los lectores, reales? ¿Queremos aliados también allí en el papel, o queremos tener el privilegio por fin de deshacernos de cualquier impostura? Escribir es ser honesto con las verdades del mundo, con las verdades de los otros, pero sobre todo, con nuestras verdades de la vida, en las que no acomodamos no porque confiamos en ellas, sino porque no sabemos sobrevivir fuera de ellas. Escribir es sobrevivir.  Es entender la razón de nuestras penurias y, como decía el gran Emerson, llenarnos los ojos de alegrías, aunque tengamos que contar las desgracias, o por esta misma causa. ¿Cómo vamos a contar el dolor si no lo vemos desde una posición sólida, si no lo hemos estudiado, comprendido, atendido para luego decirles a los lectores, escribo esto porque quiero saberlo, porque quiero hacerlo saber?

Escribir es el acto más persistente y milagroso que recuerdo, el que me deja desnuda bajo el aguacero, me sumerge en los mares y lagos cuyas aguas tal vez jamás me mojen, el que me pone de pie y me vuelve a sentar y me detiene frente al barullo del mundo, y me pide mirar adentro y hallar la belleza aun entre las balas, los desiertos, aun cuando se acaban los versos.

Escribir es profetizar, contar lo que otros no supieron o no pudieron, recontar el universo, reblandecer la corteza de lo que está por ocurrir y entrar dando saltos por sus tapasuelos, por sus falsostechos. Escribir es revivir lo que ardió en el fuego y parece que ya no existe, incluso si lo que ardió fuimos nosotros mismos. Escribir es poner en duda todas las cosas, las humanas y las divinas, descreer hasta de los mitos, cuestionar al inocente y escuchar al culpable, y absolverlos a ambos, y mandarlos a los dos a la muerte sin miramientos si eso es conveniente para aquello fundamental que tenemos que decir.

Escribir es no dejarse vencer por lo inoportuno, lo cotidiano, lo ordinario, lo abúlico o el desinterés. Es establecer una misión como una roca inamovible, aunque nos cueste la vida sacar los pies de abajo de la piedra para echarnos a andar, y llevar la misión a donde quiera que estemos, al hueco de la cerradura, a los campos nazi, a las estribaciones de la horca, a las hogueras de las vanidades, a las tierras baldías donde parece que la esperanza ha muerto.

Escribir es un acto de contrición, un exorcismo perenne, un auto de fe, una revelación. Escribir es una verdad, por más ficción que se cuente. ¿No es verdad la locura de Don Quijote en los albores de la gran novela de habla española; no es verdad su lucha en busca de un ideal que jamás va a lograr pero que da sentido a la existencia del ingenioso hidalgo y de todos sus lectores siglos después?

En este libro no vengo a proponer caminos fáciles ni fórmulas mágicas para hacerse escritor. Si −como dice Bukowski− has sido elegido, sucederá por sí solo y seguirá sucediendo hasta que mueras o hasta que muera en ti.

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments

Sobre el autor

Escritora, periodista, maestra de escritura creativa y editora. Su primera novela, Bahía de Sal, ganó el premio Juan Rulfo en 2016, y ha sido publicada en España, México (Huso) y Argentina (Qeja). Es autora también de Monte y ciervo herido (divulgación científica, editorial Gente Nueva, Cuba, 2010). Nostalgias de La Habana, Memorias de una emigrante, (Südpol, Argentina, 2017). Luz en la piel, cinco voces de mujer (Huso, España 2018). Los amores prohibidos de la muerte (Huso-España, 2019) y varios libros de cuento inéditos y antologías. Actualmente cursa una Maestría en Letras Latinoamericanas en la UNAM, México.

Otras publicaciones del Blog

Sevilla, una ciudad emblemática de España, recibe a sus visitantes con un rostro siempre nuevo. La experiencia en el lujoso hotel Alfonso XIII y la cena en ENA crean memorias inolvidables. La visita a Cádiz refuerza la conexión con la cultura andaluza. Sevilla y Cádiz son dinámicas, siempre cambiantes, invitando...
Mallorca ofreció una cálida bienvenida llena de luz, cultura y playas paradisíacas. La viajera, nostálgica del mar cubano y durante años alejada de la costa, redescubrió su conexión con el agua. Disfrutó de lujos como el Secret Villamil y la finca Zoëtry, donde la gastronomía evocaba recuerdos. El viaje simbolizaba...
La obra "Una huida imposible" de Toni Montesinos es un relato-ensayo que fusiona viajes literarios y físicos, explorando la historia de escritores influyentes en California. A través de referencias culturales y un enfoque personal, Montesinos invita a reflexionar sobre la búsqueda de significado en la vida y la literatura. Es...

Newsletter

Suscríbete a nuestro boletín y sé el primero en recibir novedades sobre nuestros libros, lanzamientos exclusivos, eventos literarios y mucho más. Mantente al tanto de todo lo que sucede en Editorial Aquitania y descubre nuevas lecturas para alimentar tu imaginación.

[download_after_email id="8250"]