
Rompiendo el hielo
El hielo, al ser menos denso que el agua, flota y evita que los organismos acuáticos mueran congelados en invierno. Su peculiar estructura molecular permite espacios vacíos que reducen su peso. Este fenómeno es clave para la estabilidad térmica de la Tierra, ya que los casquetes polares reflejan radiación solar, manteniendo un equilibrio ambiental necesario para la vida. Gracias, hielo.
