Fragmento gratis del libro Una gran guerra habita las cosas, de Luis Benitez
I.
Una Gran Guerra habita las cosas:
el tiempo las golpea y quiebra la cáscara,
que es la cosa, dejando escapar su áspero combate,
la lucha que en su eje
enfrentó a señores más importantes que el bien,
más trascendentes que el mal.
Sí, una ardiente guerra bulle en las cosas,
vive en el corazón de los hombres
y lastima el aire;
en esa Gran Guerra se pierde el paso
y van a morir todos los caminos:
internarse en su oscuridad
que es la vida y es la muerte
y es lo Tercero,
es el camino,
el único camino del guerrero.
II.
Guerrero de la luz, estandarte de vientos,
voy por senderos y noches más oscuros que el tiempo,
buscando entre las espesas palabras aquella, la perdida,
esa, la deseada. Por obstáculos recibí mi propio manto,
las espuelas de mis nervios y la pesada camisa de los sueños.
Por entre valles y calles y avenidas y llanuras
trafico con los hombres por encontrar a aquella, la perdida.
Ellos me dan sus razones, sus cuentas de cristal
llenan mi bolso de pesadas cadenas con la tierra.
También merco los sueños y clandestinamente llevo, en el alma,
un recuerdo del tiempo.
Guerrero de la luz, manchado por la tierra
en el camino tercero de la edad humana:
dos ya cayeron. El bien y el mal
sus huecas cáscaras abandonan
a la furia de los elementos.
III.
Guerrero de la luz, estandarte de vientos,
voy por senderos y noches más oscuros que el tiempo,
buscando entre las espesas palabras aquella, la perdida,
esa, la deseada. Por obstáculos recibí mi propio manto,
las espuelas de mis nervios y la pesada camisa de los sueños.
Por entre valles y calles y avenidas y llanuras
trafico con los hombres por encontrar a aquella, la perdida.
Ellos me dan sus razones, sus cuentas de cristal
llenan mi bolso de pesadas cadenas con la tierra.
También merco los sueños y clandestinamente llevo, en el alma,
un recuerdo del tiempo.
Guerrero de la luz, manchado por la tierra
en el camino tercero de la edad humana:
dos ya cayeron. El bien y el mal
sus huecas cáscaras abandonan
a la furia de los elementos.


