Fragmento gratis del libro Alma indocumentada, de Ana María Ramos

Préstame un poco de barro tuyo
a ver si puedo hacerme un corazón que lata.
El otro, el viejo,
de tanto sol, tanta intemperie,
se deshizo.
Polvo de aquel traigo en las manos que me pides.
Solo voy a ensuciarte de tristezas.
No me quieras tener mientras me escapo de mí mismo.
No me quiero dar a medias.
El día que te quiera no será porque pongas
tu beso en mis heridas.
Será para poner en tus labios un beso
que nadie reconozca.
Un beso nuevo, tuyo y mío,
distinto a aquellos colgados del vacío.
El día que te quiera no seré parecido
a lo que amas de mí mientras olvido.
No cerraré los ojos para esconder nostalgias.
Los abriré como nunca para verte desnuda y desarmada
si me llego a rendir entre tus piernas.
Mientras tanto
No me pidas nada.
No fabrico historias de finales felices.
No soy de los que fingen, calculan, planifican.
No comercio el gemido de mi orgasmo.
No me vendo ni me presto ni me alquilo
por un poco de paz.
Soy de los que mueren en primera línea de combate.
Y resucitan.
Tampoco pido que me esperes.
No sé qué vida reste a este dolor de hielo.
Es como un hijo enfermo al que acuno en los brazos.
Me soy fiel a mí mismo y este dolor es mío.
No lo quieras matar a contratiempo.
Déjalo ser para que con él se mueran mis abismos;
mi torpe, irreverente, obstinada inocencia.
Déjame crecer en él para arrasar con todo
lo inútil, lo inservible, lo sucio, lo vivido.
Y si cuando vuelva del viaje del olvido
aún estás tú rondando…
es posible, es probable, que me escape contigo
el día que te quiera.
Déjalo ser para que con él se mueran mis abismos;
mi torpe, irreverente, obstinada inocencia.
Déjame crecer en él para arrasar con todo
lo inútil, lo inservible, lo sucio, lo vivido.
Y si cuando vuelva del viaje del olvido
aún estás tú rondando…
es posible, es probable, que me escape contigo
el día que te quiera.


