
Un camino seco y polvoriento
Fabián Hernández nunca entendió por qué eligió ser policía, carrera distante de la agronomía de su padre. Camina por un sendero polvoriento no solo como agente, sino como herencia ajena. Bajo el sol seco, su uniforme se encoge sobre una voluntad que no reconoció, entre el deber y la extrañeza existencial.








