
Ya podemos envidiarnos libremente
Hace un tiempo pasé un curso de “Redacción Sin Dolor” con el poeta, ensayista y maestro, Sandro Cohen. En sus clases aprendí algunas cosas de redacción, pero sobre todo se volvió a despertar mi animal dormido que de vez en cuando me inspira a escribir unas líneas. Luego Sandro se convirtió en un tutor, y las tareas de aquellas clases








