
Tihtchev
Tihtchev recibe un segundo bolígrafo por correo cuando solo ordenó uno. Por un instante lo descarta, pero un recuerdo lo detiene. Ese objeto banal despierta redes íntimas de memoria, culpa y casi-inocencia suspendidas. Un gesto mínimo se convierte en el detonante de un relato que reflexiona sobre el peso de lo diminuto.