
El vendedor de agonías
Entré pensando que compraría perfumes exóticos. En cambio, el vendedor de ‘Agonías’ reveló que vendía tormentos, no fragancias. Le confesé mi culpa: provoqué el accidente que paralizó a mi amante. Quise sufrir más que ella… él me ofreció una salida: casarme. Y entendí que no buscaba agonía, sino redención.








